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La Importancia de la disciplina en las inversiones

El miedo nos lleva a tomar demasiado riesgo, lamentablemente mucha gente toma decisiones relativas a su dinero con base en lo que “dicen por ahí” – con rumores sin ningún fundamento. Estas son especulaciones que equivalen, verdaderamente, a hacer apuestas sobre nuestro patrimonio, donde uno lleva todas las de perder.


Cuando uno actúa con base en esas especulaciones, entonces suele tomar decisiones tan dañinas como comprar dólares cuando ya están a un precio muy alto (porque “dicen” que van a seguir subiendo) o como salirse del mercado en el peor momento (porque “dicen” que los precios de las acciones van a seguir bajando). No tomamos en cuenta nuestros propios objetivos de inversión, ni sabemos ponerlos en contexto. Tampoco tomamos en cuenta el verdadero valor de nuestro portafolio.


El miedo, al final, es un reflejo del desconocimiento y de la falta de información. Y es lo que nos lleva a perder grandes oportunidades de inversión y a tomar riesgos innecesarios, lo cual nos lleva a consecuencias muy desafortunadas.


Dejar de improvisar


Ahora bien ¿Cómo podemos hacer para tomar siempre decisiones razonadas? ¿Cómo podemos evitar malas decisiones por miedo o desconocimiento?


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La respuesta es muy sencilla: dejar de improvisar, y tomarlas con base en un método, en un proceso disciplinado.


Invertir sin un método es como quedarnos solos, a la deriva, en una balsa en altamar. SIn saber dónde estamos, a dónde queremos ir. Sin tener un mapa o una brújula, y sin saber orientarnos por el sol.


En un entorno así, podemos llegar a remar en círculos, sin saberlo. O podemos estar muy cerca de la costa, pero remar hacia el otro lado, por desconocimiento. Y quizá con mucha suerte lleguemos a algún lado, pero difícilmente será a casa.


Elementos a tomar en cuenta


Diseñar una metodología no es difícil, sin embargo, uno debe asegurarse que sea la correcta, que tenga sentido, y que cubra nuestras necesidades. Cualquiera que nos propongamos, debe tomar en cuenta lo siguiente:


Nuestros objetivos de inversión (¿Para qué queremos invertir?). El peor error que comete la gente es invertir en instrumentos que no son adecuados para sus objetivos: por ejemplo el dinero de su retiro exclusivamente en instrumentos de corto plazo.


El riesgo que queremos asumir y la manera como lo vamos a controlar. El riesgo en sí no es malo: todo lo contrario. De hecho, toda inversión tiene un nivel de riesgo asociado. Lo que sí es malo es tomar riesgos desproporcionados, o bien tomarlos sin saber cómo manejarlos. No tiene sentido invertir nuestro dinero de largo plazo exclusivamente en instrumentos de corto plazo y aparentemente “muy seguros”, porque pagan rendimientos reales muy pequeños y muchas veces negativos (por debajo de la inflación) – esto pone en riesgo, paradójicamente, nuestro objetivo de inversión.


La forma como vamos a actuar ante cualquier situación del mercado. Un proceso disciplinado de inversión es un mapa, pero también es un instrumento de navegación que nos indica hacia dónde ir, y a la vez un manual de procedimientos que nos indica qué hacer en caso de emergencia.


via Planeatusfinanzas.com 




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