
La gestión financiera está indisolublemente unida a la gestión empresarial, puesto que toda la actividad de la empresa es el reflejo de sus resultados en el entramado de intercambios que supone la dinámica corporativa. De ahí la importancia que los empresarios asuman responsablemente la toma de decisiones y permitan a sus organizaciones operar con rentabilidad.
Desde la selección de productos y servicios, las compras, los inventarios, el financiamiento y las políticas de precios y descuentos hasta los mercados donde participa, los recursos humanos, las tecnologías, los equipos instalados y la planificación; todo obedece a la gestión financiera y la convierte en el centro del proceso, así como en un espacio de evaluación para conocer qué inversiones hacer y cómo obtener el capital para costearlas.
Cada una de esas decisiones representa en cierta medida un acertado o incorrecto desempeño que repercute positiva o negativamente en el valor económico de la empresa; a la vez que marca la diferencia entre las empresas exitosas y aquellas que ven opacados el cumplimiento de sus objetivos por errar en sus elecciones.
En este punto amerita reconocer entonces que la gestión financiera está integrada a una de las áreas funcionales de la gestión, y por tanto presente en cualquier organización, con el objetivo de llevar adelante análisis, decisiones y acciones referidas al manejo de los recursos financiaros.
Asimismo resulta prudente adoptar estrategias de gestión financiera, en tanto esta actividad confiere a la empresa una herramienta de previsión y control que reduce las incertidumbres, prolonga su vida y eleva la competitividad respecto a otras organizaciones en igual ejercicio dentro del sector empresarial.
Las variadas posibilidades y alternativas de inversión entre las cuales las empresas deben jugar sus mejores cartas, unido a las diferentes fuentes de financiación disponibles para realizar sus mejores inversiones, conllevan a la necesidad de un dominio amplio y abarcador de las disímiles opciones con las que cuenta, a fin de tomar las decisiones más adecuadas.
Valdría la pena pues, dar el verdadero valor a la función financiera: ordenar, planificar y distribuir sus recursos; para así mantener en circulación ascendente las producciones y ventas, y colocar en su justo lugar a la gestión financiera. Viéndola como la forma más eficaz para captar fondos que viabilicen la realización de las inversiones, controlar su uso, incluyendo los excedentes de tesorería, y en general organizar la gestión de la empresa, tanto a largo como a corto plazo.
En resumen lo que le proponemos es desarrollar mecanismos que le permitan conocer los montos disponibles con exactitud, las necesidades y las capacidades de inversión de su empresa. De modo que logre establecer operaciones rentables en cualesquiera de los escenarios donde se mueva y atraiga nuevos fondos para su gestión.
Vía | gestion.org
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